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Bruno Alonso González es, sin duda, el artífice más destacado del socialismo en Cantabria y una figura señera, impresionante, por su talla moral y ética. Al margen de su actividad política, también impresionante, hay unanimidad entre los que le conocieron y trataron, fueran de izquierdas o de derechas, en que Bruno Alonso fue un socialista de honradez intachable, siempre beligerante y combativo contra la corrupción y las injusticias y desigualdades sociales.
Nació en Castillo Siete Villas (Arnuero) el 6 de octubre de 1887 y muy pronto se vio obligado a trabajar para ayudar a su humilde familia, que emigró a Santander huyendo de la pobreza. Bruno Alonso murió el 19 de enero de 1977 en México a la edad de 89 años. Allí había huido con su esposa Marina Elejalde y sus hijos Pablo, Manolita, Rosa, Dolores y Mari (ésta falleció pocos después), tras la terrible guerra civil desatada por el criminal golpe militar del general Franco. Su hijo Eduardo fue asesinado por las tropas franquistas cuanto participaba en la defensa de Galicia. Nunca quiso regresar a España. Una de sus hijas, Manolita, está casada con Agustín Centeno, también exiliado. Residen en México y, como el resto de la familia, guardan y promueven con gran amor el recuerdo y conocimiento del gran político socialista cántabro.
Bruno Alonso fue elegido diputado por el PSOE en las tres legislaturas de las Cortes Generales durante la II República (1931-1939) y fue Comisario General de la Flota española durante la guerra civil (1936-39). Recién llegado a México, su primer trabajo fue de lavaplatos en un restaurante de la ciudad de México, frecuentado, entre otros, por Indalecio Prieto. También se ganó la vida como vigilante nocturno para una empresa de construcción.
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